

Mantener bajas las cartas propias ocultas: quien olvida qué hay en cada sitio, cambia cartas hacia su ruina.
Cada jugador tiene delante cuatro cartas boca abajo y al principio solo conoce dos. Por turnos se roba y se intercambia: conservar las bajas, deshacerse de las altas… pero solo intercambia bien quien recuerda qué hay en cada posición. Las cartas especiales permiten espiar y hacer cambios traicioneros. Gana la suma más baja.
Banda de Castores es entrenamiento camuflado de memoria de trabajo: las posiciones de las cartas propias (y de buena gana también ajenas) deben actualizarse mentalmente durante toda la partida; cada intercambio modifica lo que hay que recordar. A ello se suma la estimación continua de la propia puntuación.
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